lunes, 26 de agosto de 2013

El sistema político está crujiendo. Entrevista en La Primera

http://www.laprimeraperu.pe/online/entrevista/el-sistema-politico-esta-crujiendo_147609.html

Entrevista de Víctor Liza, publicada en el diario La Primera el 25/08/2013
JUAN DE LA PUENTE
El sistema político está crujiendo
Para Juan De la Puente, al país le hace falta un pacto político y otros entendimientos.

Víctor Liza
Twitter: @elgatocontabas

El sociólogo (abogado) y analista político conversó con LA PRIMERA sobre la propuesta de diálogo que el gobierno ha hecho a los sectores políticos y advirtió que la convocatoria no es sinónimo de debilidad, a tiempo de cuestionar la “oposición irreductible” del fujimorismo en este y otros temas. También afirmó que la izquierda debe ser incluida no solo en esta mesa, sino en otras más que debe impulsar el Ejecutivo y dijo que también deben participar otros actores como los gobiernos regionales y los movimientos sociales.
—¿Qué piensa de esta iniciativa del gobierno de plantear un diálogo con la oposición?
—Tengo entendido que la ronda del diálogo empezará mañana con una reunión del Acuerdo Nacional (AN), en la que se expondrá el pacto por la seguridad ciudadana, que es uno de los más importantes que requiere el Perú. De modo tácito, hemos tenido tres pactos: el pacto por la estabilidad económica, que se produjo en los años 90 y que ha continuado hasta ahora, y los pactos por la democracia y por el crecimiento económico con distribución, luego de la caída de Fujimori. Hemos tenido un pacto expreso, que es el AN, un pacto modelo en América Latina, porque expresa el acuerdo de los partidos y la sociedad civil.
—Además de la seguridad ciudadana, la lucha contra la pobreza y el crecimiento económico, planteados por el gobierno, ¿qué otros deben tratarse?
—Habría que realizar un pacto por la reforma política. No estamos solo frente a una crisis de representación, que afecta la legitimidad de los elegidos, sino que el sistema político peruano está crujiendo. No es solo una crisis del gobierno, es una crisis que aleja a la gente de la política y la vuelve contestataria, aún cuando no se manifieste abiertamente en las calles, en marchas multitudinarias. Tengo la impresión de que hay que encarar este pacto. Esto es importante porque al Perú le faltan pactos. Es un país donde pactar es tradicionalmente una cosa mala, fea. Esto es tan cierto, que un político experimentado en estas negociaciones como Ramiro Prialé (parlamentario y dirigente aprista fallecido en 1988) tuvo que acuñar una frase denominada “conversar no es pactar”, que era para esconder el pacto, porque la verdad es que conversar sí es pactar. Me alegro que se haya establecido en la agenda política del país la necesidad de pactos para superar esta guerra política de los últimos seis meses.
—Esos pactos que usted señala, ¿pueden ayudar a trazar políticas de Estado, como ha ocurrido en algunos países vecinos?
—Los modelos de pactos que hemos tenido en América Latina han sido tanto de corto como de largo plazos. Los de corto plazo han permitido superar crisis en situaciones especiales, como el “Pacto por la democracia” de 1985 en Bolivia. La mesa de diálogo de la OEA aquí fue un pacto muy específico. Pero también hemos tenido pactos de largo plazo. Necesitamos uno de corto plazo para defender el crecimiento económico, para que las repercusiones de la desaceleración de la economía mundial nos afecten menos. Pero también necesitamos pactos de largo plazo. Creo que lo que se verá mañana en el AN será un pacto de largo plazo.
—Nos acaba de hablar de la crisis del sistema político. ¿Ésta también no se origina por el tema de la “narcopolítica” denunciado en los últimos días?
—Son varios problemas. Uno de estos tiene que ver más con las formas de elegir a los representantes. El problema no está en el Congreso, sino en cómo se llega allí. Entonces, hay que revisar la conformación de la representación, sin financiamiento público, con voto preferencial, con los caudillos decidiendo la conformación de las listas, sin democracia interna, sin elecciones primarias, sin lista alternada. Tengo la sensación de que por ese camino estamos matando el sistema político. Todo esto tiene que ver con la etapa previa, la selección de los candidatos a la representación. Lo que se ve en el Parlamento es la expresión de esto. El transfuguismo, que es un problema serio de nuestra democracia, no se origina el día en que los parlamentarios se sientan en sus curules, sino en toda esta etapa previa.
—Volviendo al tema del diálogo, ¿cree que este llamado del gobierno a dialogar, en un momento en el que aparentemente se avecina una crisis económica, es una señal de debilidad o es un buen reflejo político?
—Curiosamente, cuando hay claridad en el poder, el pacto es de los fuertes y fortalece al poder. No veo la idea de un pacto como expresión de debilidad. Al contrario. La convocatoria al AN fue en un momento de transición, cuando el gobierno de Alejandro Toledo todavía estaba fuerte. La reforma constitucional que se hizo en Argentina en los años ’90, llamada “Pacto de Olivos”, fue cuando el gobierno (de Menem) se encontraba en un buen momento. Es cierto que hay otros pactos que se plantean en momentos de debilidad, pero creo que pactar la defensa económica del país no es sinónimo de debilidad, porque la economía peruana tiene argumentos que le permiten salir airosa. No usaría la palabra crisis, porque creo no ayudaría al pacto.
—Le preguntaba esto porque algunos analistas consideran que el gobierno de Ollanta Humala está aislado y en conflicto con todas las fuerzas políticas.
—Hay un dato real: la caída de 22 puntos de la aprobación del presidente expresa un desaliento social. Pero también hay un aislamiento de Humala de la “elite” política. Hay que recordar, sin embargo, que hace unos cinco meses el presidente tenía 52% de aprobación, e igual estaba peleado con esta “elite”. Tenía una mayoría social, pero tenía una minoría política. Hoy el gobierno tiene minoría social y política. Ese es un aislamiento que resulta complicado. Sin embargo, me preocupa más la minoría social que tiene Humala en este momento, porque este gobierno llegó con un mensaje de cambio sustantivo para un sector de la población. Ahora, hay otro dato de la realidad: que es un gobierno acosado. Hay sectores que quieren desvestir al gobierno, que se quite las prendas de su programa político todos los días: que Nadine diga que no va ser candidata, que no compre Repsol. Eso desgasta a cualquier gobierno, por más fuerte que sea. Hay sectores que quieren que el gobierno pase de ser acosado a tutelado, y de algún modo lo están logrando. Y así se desgasta.
—¿Cree que esas son las intenciones de la oposición, al querer sumarse al diálogo?
—Hay dos oposiciones. Una es la del “establishment”, que busca una pugna para desgastar al gobierno, pero con matices. Por ejemplo, la oposición de Acción Popular, del Partido Popular Cristiano, de Solidaridad Nacional, es una oposición distinta, que no quiere sujetar al gobierno. Veo en estos días un cambio muy importante en el Apra, que ha dicho que participará en el diálogo. Pero sí creo que hay una oposición irreductible, que es la del fujimorismo, que no se nota con claridad hacia dónde quiere llegar. Porque hasta en temas de fondo, como el de La Haya, Keiko Fujimori no quiso ir a Palacio de Gobierno. También tenemos una oposición social, que reclama el Gasoducto del Sur, el cumplimiento de las promesas, la modernización de la Refinería de La Pampilla. En este escenario, me ocuparía de las dos oposiciones, tanto del “establishment” como la social, que se mostró muy fuerte en julio.
—Hablando del fujimorismo, ¿qué piensa de esta actitud cerrada que tiene el fujimorismo?
—No le favorece, porque si ellos tuvieran planteada claramente una perspectiva de gobierno hacia el 2016, deberían proponerse una apertura hacia otros sectores de la oposición, no aislarse. Siendo oposición dura, podrían contribuir al aislamiento del gobierno, pero también contribuyen al aislamiento de la oposición dura, que termina en un “córner” del cual le es difícil salir. En un esquema de confrontación muy abierto, mi impresión es que en el caso peruano, pierden los dos extremos. Pierde el confrontado, y pierde el que genera el acoso.
…..
DEBEN PARTICIPAR
La izquierda y las fuerzas sociales
—Usted acaba de mencionar el tema de la reunión sobre el proceso de La Haya, en el que Keiko Fujimori no quiso participar. Pero en ese mismo foro no fueron convocados los partidos y sectores sociales vinculados a la izquierda. ¿Es importante que esté presente este sector político en este diálogo propiciado por el gobierno?
—De hecho, en el AN hay varios sectores sociales que expresan a la izquierda. Se supone que por ser un partido legal, inscrito en el Jurado Nacional de Elecciones, debería estar Tierra y Libertad. También está la CGTP. Pero tengo la sensación de que habría que incluir en varias formas de diálogo a lo que denomino la “izquierda social”, que se expresa en algunos gobiernos regionales, municipales; que probablemente no esté en el “establishment”, pero tiene una voz importante. En todo caso, al gobierno le corresponde relacionarse con los diversos espacios de representación del país. El AN no es el único espacio de diálogo.
—¿Qué otros espacios de diálogo podría abrir el gobierno?
—Tenemos la Asamblea Nacional de Gobiernos Regionales, la asamblea de municipios rurales, Remurpe. También está la concertación agraria, que es otro mecanismo. El gobierno debe empezar a usar estos mecanismos, que también existen, pero que han estado abandonados durante mucho tiempo.
……..
ADVERTENCIA
“Guerra política” desgasta a todos
—¿Este diálogo puede darle algún respiro al régimen, en este momento de baja aprobación?
—Por lo menos permitirá recentrar la política, porque estos últimos seis meses hemos vivido una “guerra política”, que ha desgastado a todos los actores. Creo que no se puede llegar a un escenario del 2016, con una guerra política tan intensa. Entonces, se reposiciona una agenda con temas sustantivos, porque hoy importan mucho asuntos como la seguridad ciudadana, que la desaceleración de la economía mundial no nos afecte, estimular la inversión privada y el consumo, así como la inversión pública. El uso de las redes sociales, y hablo aquí de todos los políticos, para hacer política menuda y darse golpes bajos, en vez de una gran política, no es lo que merece el país; puede corresponderle a una nación que se está desangrando en una guerra civil, que no es nuestro caso. En cambio, la concertación a través del diálogo que se está estableciendo, implica establecer una gran política, es lo que merece un país como el nuestro, que crece 5% anual, que casi ha duplicado su PBI, que redujo la pobreza en 30 puntos porcentuales.
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Hay dos oposiciones. Una es la del “establishment”, que busca una pugna para desgastar al gobierno, pero con matices. Por ejemplo, la oposición de Acción Popular, del Partido Popular Cristiano, de Solidaridad Nacional, es una oposición distinta, que no quiere sujetar al gobierno. Veo en estos días un cambio muy importante en el Apra, que ha dicho que participará en el diálogo. Pero sí creo que hay una oposición irreductible, que es la del fujimorismo, que no se nota con claridad hacia dónde quiere llegar.
No es solo una crisis del gobierno, es una crisis que aleja a la gente de la política y la vuelve contestataria, aún cuando no se manifieste abiertamente en las calles, en marchas multitudinarias. Tengo la impresión de que hay que encarar este pacto. Esto es importante porque al Perú le faltan pactos. Es un país donde pactar es tradicionalmente una cosa mala, fea.

viernes, 23 de agosto de 2013

Despedida a la madre


(Lima. Campo Fe Huachipa 23/08/2013). Venimos a despedir a nuestra madre Vicenta con mucho dolor. Nuestra resignación se debate entre la esperanza y el desconsuelo porque como decía Antonio Marchado, "Hoy es siempre todavía''.
Nuestra madre se va como ha vivido, con entereza y humildad. Su sencillez ha hecho que se vaya con extrema discreción,  casi de puntitas, el corolario de una vida signada por la dignidad y la cautela.
Mujer de varios pueblos rurales que aprendimos a querer, donde mis hermanos mayores tuvieron la suerte de vivir, Chaglla, Santa Elena, Muña y Molinos, y de una sola ciudad, Huánuco, donde ella nos hizo a su imagen y semejanza.
Junto a mi padre Juan nos construyó un mundo que ya no volverá; un mundo que amamos y añoramos todos los días; ese mundo, al mismo tiempo cerrado como una fortaleza y abierto como un libro, fue el de las comidas en casa con leche fresca y pequeños panes, y el de los platos que solo ella sabía como hacerlos; la tertulia, los repasos de la escuela, la radio, las noticias, el rito diario del mercado, los crucigramas, los libros, los juegos y la tienda.
No quiso ni necesitó conocer el mundo para formarnos como mujeres y hombres libres, sujetados solo por los imperativos del honor, la generosidad y la honradez.
Nos dio tiempo, mucho tiempo, todo el tiempo del mundo, y nos siguió dando tiempo en sus pensamientos y preocupación a quienes estábamos lejos de su regazo. Y su tiempo fue siempre rico, porque fue amor, dedicación y alegría.
Gabriel García Márquez ha dicho que "Los seres humanos no nacen para siempre el día en que sus madres los alumbran, sino que la vida los obliga a parirse a sí mismos una y otra vez". En efecto, tenemos que empezar hoy día a vivir sin nuestra madre, sin su presencia física y animados e impulsados con su ejemplo y recuerdo. La soledad que hoy sentimos sus hijos, yernos, nueras, nietos, bisnietos y sobrinos, el tío Justo venido de lejos, tiene no obstante el signo de la esperanza.
Madre, te despedimos con amor, que será seguro una pequeñísima parte del que tu nos diste. Unidos superaremos esta prueba y te encontraremos todos los días y en cada instante.

viernes, 9 de agosto de 2013

La hora de la comparación

http://www.larepublica.pe/columnistas/la-mitadmasuno/la-hora-de-la-comparacion-09-08-2013
La República
La mitadmasuno
9 de agosto de 2013
Juan De la Puente
Ya es un lugar común del análisis político comparar a Ollanta Humala con Lucio Gutiérrez. La comparación viene desde su elección, en una matriz donde caben (cabían) Hugo Chávez, Rafael Correa, Lula y Cristina Kichner. En varios comentarios se dice que la caída de su aprobación y su aislamiento pueden dejar ver la experiencia del ex coronel ecuatoriano como una promesa de futuro del gobierno peruano.
El aislamiento de Humala es una nota preocupante de la coyuntura, aunque ha sido en algunos casos dramatizado, sin tomar en cuenta que Toledo y García estuvieron en una situación parecida y que ambos, con distinto nivel de recursos y de oposición, lograron salir del encierro forzado.
Habría que poner sobre la mesa las similitudes y diferencias entre los personajes, los gobiernos y sobre todo los países. Gutiérrez y Humala tienen historias personales parecidas, especialmente la tradición militar y una epopeya corta aunque decisiva en sus futuros políticos. Humala tiene a su favor, no obstante, una derrota electoral y una experiencia opositora de 5 años.
Los puntos de partida también son similares: ofertas de cambio radical, angustiosas elecciones en segunda vuelta que les obligó a ensanchar la coalición electoral y el inicio de gobiernos amplios con la presencia de partidarios, aliados de izquierda y liberales ortodoxos. Es importante señalar que mientras Humala eligió a 47 congresistas de 130, Gutiérrez tuvo 6 parlamentarios de 100, una base de apoyo menor en el Legislativo.
El giro conservador de ambos fue asimismo rápido; el gobierno de Humala se desprendió de la izquierda a los cinco meses y el de Gutiérrez a los siete. No obstante, allí empiezan las diferencias; Gutiérrez fabricó en el parlamento dos mayorías artificiales, primero acercándose a la derecha orgánica ecuatoriana y luego organizando una coalición populista uniendo a sectores de la derecha y de la izquierda a través de prebendas. Humala, en su caso ha logrado mantener con menos trabajo la mayoría en el Congreso sumando al PPC y Solidaridad Nacional, evitando enfrentar a una oposición unida.
Armado de una mayoría feble, Gutiérrez derrapó en una lógica dictatorial; derribó al Tribunal Constitucional y el Tribunal Supremo Electoral y cesó a 27 magistrados de la Corte Suprema de Justicia, en esto último para evitar su vacancia. En su fase final sumó a su caída en las encuestas una guerra política con los partidos llamados tradicionales, la prensa, los indígenas, los sindicatos y las clases medias. Construyó una unidad nacional, pero contra él.
Tres elementos determinantes de esa experiencia ecuatoriana fueron la soledad final en el Parlamento, la movilización social intensa y la colisión de poderes, en un contexto en que la crisis del sistema político se empalmó con la crisis de gobierno. En favor de Gutiérrez habría que anotar que no solo giró a la derecha sino que se desvistió bajo un incesante ataque de los poderes fácticos y de la derecha política que cada día le pedía que se sacara una prenda.
En nuestro caso, parte de los análisis deberían explorar la capacidad de maniobra con las que cuenta el gobierno. En el escenario de una crisis de gobierno emergente y otra del sistema político, igualmente inicial, es crucial el cese de la guerra política desaforada en favor de una competencia más racional y programática, una pelea de agendas más que de insultos. Al mismo tiempo, es fundamental escuchar a la calle en sus expresiones diversas, un imperativo que pasa, por ejemplo, por no subestimar la huelga de salud.
El establishment peruano en su ingenuidad cree que debe desvestir a Humala, arrinconarlo, privarlo de aliados y además pedirle liderazgo y mano dura con las demandas sociales, una operación donde el acoso se convierte en tutela; cree que el gobierno está en una disputa solo “arriba”. No se da cuenta de que, con sus límites y a la peruana, la calle es también un escenario de disputa y que importa el recorte del canon, la paralización del Gasoducto Surandino y el retraso salarial en el sector público. Creen que son los únicos insatisfechos.

sábado, 3 de agosto de 2013

Narcopolítica, normal nomás

http://www.larepublica.pe/columnistas/la-mitadmasuno/narcopolitica-normal-nomas-02-08-2013
La República
La mitadmasuno
2 de agosto de 2013
Juan De la Puente
La Policía especializada parece haber dado un golpe certero a una red de tráfico de drogas que incluye a una ex congresista que en el anterior período representó al actual partido de gobierno. El nivel de la implicada y sus actividades cuando ocupaba un escaño parlamentario revelan un grado significativo de penetración del narcotráfico en la política. Los datos sobre la relación de Nancy Obregón con el tráfico de drogas no son nuevos: un asesor suyo (2006/2007) fue capturado con 140 kilos de cocaína y ella misma fue vinculada por informes periodísticos y policiales a la propiedad de pozas de maceración de coca. Como varios otros líderes cocaleros, su defensa de los cultivos ilícitos escondía el delito.
Es el más importante caso de narcopolítica de los últimos años, pero no el único. El especialista Jaime Antezana señaló en mayo del 2011 que ese año fueron elegidos 10 congresistas relacionados con el narcotráfico, detallando los distritos electorales de los que venían. El mismo Antezana reveló en abril del año pasado que en Apurímac, Puno, Junín y Lima se tenía a varios alcaldes vinculados al narcotráfico.
En  la campaña electoral del 2011 La República reveló que dos candidatos de Fuerza 2011 por Huánuco eran investigados por lavado de activos procedentes del narcotráfico. Un año antes, el Apra retiró toda su lista de candidatos al Gobierno Regional de Ucayali porque la dirigencia de esa zona se negó a retirar la postulación de la esposa del procesado ex alcalde de Pucallpa,  Luis Valdez. Ese mismo año, el propio Valdez, desde la prisión, logró inscribir su candidatura a la alcaldía de esa provincia, luego tachada.
La historia es más vieja; el 2006, se detectó hasta seis candidatos en las elecciones municipales y regionales de ese año que tenían antecedentes por tráfico de drogas.  Uno de ellos era Humberto Chávez Peñaherrera, quien había cumplido una condena de 10 años por narcotráfico y postulaba a la alcaldía de Campanilla (San Martín); el otro, abogado de carteles de la droga, pretendía la alcaldía de un distrito de Lima.
Toda historia tiene prehistoria; en los años ochenta varios políticos de alto nivel, entre ellos congresistas, se relacionaron con firmas del narcotráfico en tanto que la caída de Reynaldo Rodríguez López “El Padrino” reveló los contactos de este con altos mandos policiales. Ni qué decir de la sociedad ilimitada de Vladimiro Montesinos con los capos de las drogas a la que arrastró a algunos uniformados de alto rango.
En un país que ocupa el primer lugar en la producción de cocaína, con valles cocaleros en expansión y con una fuerte asociación entre el narcotráfico y la banda armada del VRAEM, es inexplicable, por lo extraño y sospechoso, que la política no se haya preocupado por atajar sus contactos con ese tipo de delito.
El rechazo a la narcopolítica es episódico y despreocupado. El más serio esfuerzo lo impulsó en abril del 2010 el entonces jefe de DEVIDA, Rómulo Pizarro, a cuyo llamado 19 partidos y movimientos políticos suscribieron el Compromiso Ético Contra la Infiltración del Narcotráfico. Este compromiso incluía cláusulas novedosas, entre ellas no considerar como candidatos a quienes hayan sido sentenciados por delitos de tráfico ilícito de drogas y/o en tanto se encuentren investigados; y no considerar como candidato a quien no pueda justificar razonablemente sus bienes e ingresos y los orígenes de los mismos.
Los firmantes también acordaron no aceptar donaciones o alguna otra forma de financiamiento de personas naturales o jurídicas que, al momento de realizar la donación, no declaren expresamente no haber sido notificadas de encontrarse comprendidas en un proceso de investigación policial, del Ministerio Público o de la Unidad de Inteligencia Financiera. El final de este pacto es poco conocido; solo dos partidos firmantes aplicaron sus cláusulas a la elección de sus candidatos y el pacto desfalleció porque de los seis convenios necesarios para que se facilite la información sobre antecedentes de los candidatos, se concretaron solo dos.