viernes, 31 de agosto de 2012

martes, 28 de agosto de 2012

Hachas de guerra

http://www.larepublica.pe/columnistas/la-mitadmasuno/hachas-de-guerra-28-08-2012
La República
La mitadmasuno
28-08-2012
Juan De la Puente
En menos de 30 días el fujimorismo ha pasado a la oposición dura. Derrotado en su deseo de mantener al gabinete Valdés en funciones ha desenterrado el hacha de la guerra y ya tiene dos interpelaciones en marcha y un discurso de bandera contra los casos de corrupción en este gobierno y de demanda de éxito en la seguridad ciudadana.
Las izquierdas en tanto han sido impactadas por el cambio de gabinete. Demandaban la salida de Valdés y pedían un giro de 180 grados, es decir, un retorno a las fuentes, pero fueron sorprendidas por una rectificación de casi 90 grados en dirección al centro. Los movimientos de sus dos versiones vacilan. Patria Roja, el grupo ganador de la crisis de Conga y el que por ahora posee más autonomía en la calle, oscila entre la guerra total al humalismo y una estrategia de acoso limitado a Cajamarca, el magisterio y otras zonas en conflicto, priorizando sus objetivos electorales. La otra izquierda, expresada en Tierra y Libertad y el Frente Amplio (que agrupa a Ciudadanos por el Cambio y sus aliados), es todavía rehén del pasado cercano; su principal problema reside en su dificultad de romper definitivamente con el gobierno y abrir un curso nuevo desde la oposición y desde la calle.
El gobierno ha ocupado el centro de un modo intermitente y temeroso. Ha conservado la conducción del Parlamento y obtenido otras victorias que evidencian que está en movimiento, como la delegación de facultades para los temas de seguridad, la investidura del gabinete y la rebaja de la crisis de Conga. No obstante, la relativa paz social parece no convenirle al gabinete, convertido en objeto de disputa de fuerzas que desde dentro y fuera, en este caso la empresa y la prensa, pugnan por llevarlo de regreso a la derecha bajo la mirada resignada del Partido Nacionalista. El gobierno hace política por ahora en las instituciones del Estado, no ha salido en busca de aliados en los movimientos sociales y no lo hará si sigue la ruta de proyectos como la ley del negacionismo y el abandono del Gasoducto del Sur Andino. El ritmo y el discurso centrista están perdiendo velocidad.
El activismo fujimorista ha deglutido a grupos como el PPC, que encuentra poco espacio para ejercer una oposición menos agresiva, o Perú Posible, el Apra y Acción Popular, que practican en el Parlamento una oposición compasiva con escasos resultados. Si estas fuerzas no logran construir en el Congreso una dinámica alternativa al fujimorismo, su futuro será la levitación.
Aunque el giro de Humala ha sido moderado, ha puesto en tensión las fuerzas y abierto una etapa de alineamientos. El gobierno estrena una oposición combativa de derecha y podría tener una de izquierda más nacional y eficaz, conectada con los movimientos sociales. El problema es que en esa perspectiva el centro que intenta representar amenaza con ser precario y poco activo. Y ya sabemos cómo terminan los centros pasivos.

martes, 21 de agosto de 2012

Assange, batallas e hipocresías

http://www.larepublica.pe/columnistas/la-mitadmasuno/assange-batallas-e-hipocresias-21-08-2012
La República
La Mitadmasuno
21 de agosto 2011
Juan De la Puente
El caso de Julian Assange que se inició como una extraña acusación contra el hombre que develó a través de Wikileaks millones de secretos militares y políticos de EEUU se está convirtiendo en un proceso norte/sur y en un juicio de la prensa contra la prensa.
A. Latina practica el asilo concedido a quien se refugia en sus delegaciones diplomáticas, es decir, el asilo diplomático, consagrado en la X Conferencia Internacional Americana (Caracas 1954). Reino Unido no reconoce esta modalidad de asilo aunque la jurisprudencia europea fue jalonada hace poco con el caso “M.S.S. contra Bélgica y Grecia” donde el Tribunal Europeo de DDHH fijó jurisprudencia sobre que un Estado vulneraría el Convenio Europeo de DDHH si extraditara a un extranjero hacia un país cuando existieran temores fundados de que esa persona, en caso de ser expulsada o extraditada, correría un riesgo real de violación de sus DDHH. Quizás por ello el abogado de Assange, Baltasar Garzón, mencionó la Convención sobre el Estatuto de los Refugiados de 1951, suscrito por Reino Unido y Ecuador como la norma que inspira su demanda de salvoconducto.
La disputa normativa ha sido superada por los efectos políticos del caso. Unasur ha respaldado a Ecuador, y la OEA se prepara a hacer lo mismo, y aunque la UE se ha puesto de perfil será imposible ignorar la determinación de nuestra región por hacer respetar sus usos en el asilo. Si nadie comete errores gruesos, incluyendo Assange, la solución será negociada, con o sin convenciones, en el marco de una disputa norte/sur.
Más compleja y a ratos hipócrita es la gran prensa mundial que devoró con fruición las filtraciones de Wikileaks y cuestionó, correctamente, cualquier veto a su publicación blandiendo el derecho a la información; parte de ella relativiza ahora el asilo de Assange amparada en que lo ha concedido un gobierno violador de DDHH. Curiosa aritmética, valen más los derechos de sus lectores que el del hombre que los reveló. Si te vi no me acuerdo o yo escojo tus batallas y también tus derechos.
La historia podría curarlos: 1) Cuando Víctor Raúl Haya de la Torre demandó el asilo a Colombia (1949) gobernaba ese país Luis Mariano López Ospina, quien dio un autogolpe cerrando el Congreso, y al que sucedieron otros autócratas como Laureano Gómez, Roberto Urdaneta y Gustavo Rojas Pinilla. Todos mantuvieron la bandera del asilo de Haya, contra la dictadura de Manuel Odría; 2) Juan Velasco recibió decenas de asilados chilenos represaliados por Augusto Pinochet, o bolivianos perseguidos por Hugo Banzer; 3) Haya fue perseguido por Odría acusado de delitos comunes, pero para Colombia pesó la esencia política del caso; y 4) El golpe de Fujimori en 1992 persiguió a Alan García para encarcelarlo por delitos comunes pero para Colombia solo valió el origen de la persecución, es decir, el golpe de Estado. En el asilo, lo fundamental eran, son y serán siempre los asilados, no el asilante.

jueves, 16 de agosto de 2012

Correa, Assange, el asilo y la democracia

Si el asilo a Julián Assange hubiese sido concedido por el Perú, Brasil o Chile, es probable que en este momento debatiríamos sobre Assange y no sobre Rafael Correa, el Presidente de Ecuador, un mandatario que ha cometido serias violaciones de DDHH.
Considero que debemos volver al debate del asilo, a pesar de Correa y recuperar el concepto de la soberanía del Estado vecino que es lo que pone en alto la institución del asilo y, sobre todo, el carácter humanitario de la medida. He registrado que pocas veces en un proceso de asilo se ha hecho, como ahora, más énfasis en el Estado asilante que en el asilado. Cuando Víctor Raúl Haya de la Torre demandó el asilo a Colombia (1949) gobernaba ese país Luis Mariano López Ospina, un mandatario que dio un autogolpe cerrando el Congreso de su país, un precursor del fujimorismo, y al que sucedieron otros autócratas como Laureano Gómez, Roberto Urdaneta y el célebre Gustavo Rojas Pinilla. Todos ellos mantuvieron la bandera del asilo de Haya, contra la dictadura de Odría.
Tres casos claros
En la década de los setenta, el gobierno militar de Juan Velasco recibió decenas de asilados que venían de Chile represaliados por la dictadura de Augusto Pinochet, o de Bolivia perseguidos por Hugo Banzer, y en los países vecinos no se le ocurrió a los demócratas discutir los méritos del gobierno asilante porque lo fundamental eran, son y serán siempre los asilados. Durante el gobierno militar de Francisco Morales Bermúdez se persiguió a hombres de derecha e izquierda asilados por la “dictadura perfecta” mexicana.
Mientras asumanos que la acusación a Assange por violación sexual, que debe ser investigada, no tiene que ver con Wikileaks y nos fijemos en Correa como el actor central de ese caso, estaremos cayendo en una confusión perfecta, política y jurídica. Tres datos más sobre la mesa: 1) Haya fue perseguido por Odría acusado de delitos comunes pero para Colombia pesó la esencia política del caso; 2) El golpe de Fujimori persiguió a Alan García para procesarlo por corrupción pero para Colombia pesó más el origen de la persecución, es decir el golpe de Estado. No recuerdo a los demócratas que se opusieron al golpe de 1992 aplaudir esa persecución; y 3) El mismo Fujimori, golpista exitoso, asiló en 1992 a un grupo de venezolanos golpistas fallidos contra el impopular Presidente Carlos Andrés Pérez, llegados a Iquitos, porque entendía el motivo politico de su presencia en el país.
Una institución, política, humanitaria y universal
El asilo es una institución al mismo tiempo política y humanitaria, donde la racionalidad del Estado que concede el asilo es fundamental, practicado en base a un estándar universal que permite distinguir cuando una persona merece refugio, asilo o extradición. Ese mismo estándar le impidió a Chile concederle el asilo a Fujimori pero sí a Eduardo Calmell del Solar, el socio de Montesinos en Cable Canal de Noticias. El Perú, en ambos casos aceptó la racionalidad chilena a pesar de que en el segundo caso lo consideramos injusto.
La tension entre lo político y lo humanitario es compleja y no exenta de los contextos. El Perú rechazó en la década pasada el pedido de asilo del ex Presidente de Ecuador Abdalá Bucaram que apareció un dia en el Aeropuerto Jorge Chávez procedente de Panamá donde estaba asilado desde que fue sacado violentamente del poder; fue devuelto a Panamá a las pocas horas. En la decision del Estado peruano aquella vez fue determinante el hecho de que Bucaram ya tenía asilo y que era evidente su interés de hacer proselitismo desde el Perú. Contrariamente, el Perú aceptó el pedido de asilo del ex Presidente de ese mismo país, Lucio Gutiérrez, quien también tenia asilo en Brasil. En la decisión fue determiante el deseo de Gutiérrez de preparar su retorno a su país para responder a la justicia, como lo hizo un día cruzando a pie la frontera peruano ecuatoriana para entregarse a los tribunales.
En la disputa que se  abre entre Ecuador y Reino Unido por Assange, el carácter político del caso es fundamental así como el factor humanitario. La parte británica ha sido sincera en señalar que su relacion histórica con Suecia preside su deseo de entregar a Assange a ese país. Sin embargo, en la Union Europea la jurisprudencia ha evolucionado en los últimos 20 años en la direccion de las decisiones humanitarias del asilo, recortando espacios a la soberanía de los países miembros. La justicia europea está poblada de sentencias que sobre de los vacíos de la ley y de las instituciones reivindican la obligacion humanitaria de los estados.
La jurisprudencia europea
En el más reciente y sonado caso, el de M.S.S. contra Bélgica y Grecia resuelto por el Tribunal Euorpeo de DDHH, se sienta jurisprudencia sobre que un Estado de la UE vulneraría el Convenio Europeo de DDHH si expulsara o extraditara a un extranjero hacia un país cuando existieran temores serios y fundados de que esa persona, en caso de ser expulsada o extraditada, correría un riesgo real de sufrir tratos violatorios de sus DDHH.
Las expresiones del abogado de Asaange, el ex juez global Baltasar Garzón, van en esa dirección. Garzón ha dicho que "lo que tiene que hacer Reino Unido es aplicar las obligaciones diplomáticas de la Convención del Refugiado y dejarle marchar dándole un salvoconducto. De lo contrario, acudiremos a la Corte Internacional de Justicia". La estrategia que se dibuja es la siguiente: Assange, australiano de nacimiento debe ser tratado como miles de ciudadanos del mundo que llegan a Europa huyendo de las represiones de otros continentes y sobre cuyos derechos, los tribunales europeos han dictado justicia. El asunto se complica porque el Estado que lo pide no es una dictadira asiática, africana o americana sino Suecia, aunque el principio humanitario sigue en pie. Por esa misma razón, la defensa de Assange ha empezado a movilizar al gobierno de Australia.
Un poco de historia
El asilo, como institución universal es más que Correa. Se registran algunos antecedentes del asilo durante la Revolución Francesa, donde un decreto de 1792 concedía asilo a los extranjeros que se incorporaban al ejército. Esta figura ha sido recogida por la tradición constitucional francesa que asila a los extranjeros expulsados de su patria. En América Latina se convierte en una norma de Derecho Internacional en la Sexta Conferencia Interamericana en la Habana en 1928 en que 21 países suscriben el Convenio del Asilo.
Ya se ha dicho que el más célebre asilado durante el siglo XX fue el peruano Víctor Raúl Haya de la Torre quien se refugio en la embajada colombiana el 3 de febrero de 1949, meses después del golpe de Estado que perpetró el general Odría contra el gobierno de Bustamante y Rivero. Colombia concedió el asilo y la dictadura de Odría se negó a entregar el salvoconducto alegando que Haya estaba perseguido por delitos comunes y no por sus ideas. El conflicto llegó a la Corte Internacional de Justicia de La Haya cuyos fallos de noviembre de 1950 y de junio de 1951 no resolvieron el tema de fondo (aquí). El conflicto se resolvió cuando el 6 de abril de 1954, cinco años después, por acuerdo entre ambos países Haya fue autorizado a salir con rumbo a México.
La doctrina constitucional del asilo
El asilo, etimológicamente proviene de la voz latina asylum que significa lugar de refugio para los perseguidos. Es la protección u amparo otorgada por un Estado a las personas perseguidas por razón de sus convicciones sean éstas religiosas, políticas, sociales, étnicas o culturales. Es una institución del derecho internacional surgida con el propósito de evitar la persecución de líderes políticos y sociales. Garantiza la libertad de pensamiento y no ser perseguido por razón de las ideas. Es una institución que al mismo tiempo establece determinados requisitos: 1) Estado asilante; 2) Estado que persigue; 3) Sujeto del derecho material o perseguido; 4) Acto de persecución (ideas que generan el acto persecutorio); y 5) Acto de asilarse o de solicitar asilo.
En el caso nuestro, la Constitución establece dos ámbitos del asilo. En la primera parte del artículo 36° se declara que el Estado peruano reconoce el asilo y acepta la calificación del asilado, se supone de un ciudadano peruano, que otorga el gobierno asilante, declarando una renuncia expresa a reclamar cuando otro Estado acoge a un perseguido nacional. En la parte final del artículo se entiende que si el Perú dispone la expulsión de un asilado no se le entrega al gobierno que lo persigue, es decir el principio de la no devolución.
El asilo territorial y el diplomático
El asilo puede ser de dos clases: el territorial y el diplomático. El asilo territorial es aquel que se concede en el territorio físico del Estado asilante y está consagrado en el artículo 14° de la Declaración Universal de los Derechos Humanos. También en la Declaración sobre el Asilo Territorial, aprobada por la Asamblea General de la ONU en resolución 2312 del 14 de diciembre de 1967; en la Declaración Americana de los Derechos y Deberes del Hombre y en la Convención sobre Asilo Territorial (Caracas, 1954).
Para el caso Assange es relevante lo que señala la Convención Americana de DDHH, artículo 22° inciso 7: “Toda persona tiene el derecho de buscar y recibir asilo en territorio extranjero en caso de persecución por delitos políticos o comunes conexos con los políticos y de acuerdo con la legislación de cada Estado y los convenios internacionales”.
El asilo diplomático es el que se  concede en representaciones diplomáticas, navíos de guerra y campamentos o aeronaves militares. Es consagrado por Convención sobre Asilo, adoptada por el VI Conferencia Internacional Americana (La Habana 1928); la Convención sobre Asilo Político, de la VII Conferencia Internacional Americana (Montevideo, 1933); y la Convención sobre Asilo Diplomático, de la X Conferencia Internacional Americana (Caracas, 1954). El Perú y Ecuador suscribieron estos tres instrumentos internacionales.
Reino Unido no reconoce el asilo diplomático. Ello no implica que los actos ecuatorianos en sus legaciones diplomáticos de esos países no expresen su soberanía ni que la práctica de ellos viole la soberanía británica. A pesar de la farragosa declaración ecuatoriana en relación al asilo de Assange queda claro que Ecuador invoca las propias normas internacionales de las que es signatario para aceptar el asilo de Assange. Sería ilógico que el propio país asilante se autolimite en su capacidad de asilar solo porque un país no reconoce el asilo diplomático. El mundo ya no funciona bajo la lógica de la exclusivsa práctica de "derechos de contenido nacional".

martes, 14 de agosto de 2012

Invasores, indignados e indiferentes

http://www.larepublica.pe/columnistas/la-mitadmasuno/invasores-indignados-e-indiferentes-14-08-2012
La República
La mitadmasuno
14 de agosto de 2012
Juan De la Puente
El enojoso episodio del pueblo Bora insultado por periodistas chilenos generó un chispazo mediático que, junto a la justa solidaridad, rompió por segundos el velo informativo que desde hace siglos cubre a la cultura amazónica. La circunstancia, sin embargo, no será suficiente para abordar desde los medios la agenda que demandan las comunidades nativas peruanas y su principal problema: su sobrevivencia acosada por actividades extractivas y por la falta de un Estado que los incluya con criterios de equidad y justicia.
En la Amazonía peruana viven 13 familias etnolingüísticas que hablan más de 60 lenguas. En la mayoría de casos, la prensa los retrata en el estilo informativo llamado mosaico (Martínez-Salanova y Peralta), es decir, con una presentación intermitente, seccionada, que promueve de ellos una sola mirada y un acercamiento ficticio a la realidad, donde las palabras, fotografías e imágenes solo entregan información y no motivan un compromiso ético. Pasado el episodio Bora, el Estado ha vuelto a lo suyo, es decir, al olvido; y los medios, al mosaico. Hasta la próxima vez.
En tanto, por ejemplo, 15 mil habitantes de los pueblos Awajún y Wampis, asentados cerca de la Cordillera del Cóndor, en la región Amazonas, son afectados por las operaciones de la empresa minera Afrodita. Las comunidades nativas de la zona denuncian que en la Cordillera del Cóndor existen 103 concesiones mineras. Allí se tala ilegalmente decenas de hectáreas y se daña la cabecera de cuencas, los ríos y las cataratas. No solo para el Estado sino para la prensa debería ser más indignante el asunto si se considera que esto sucede en el Parque Nacional Ichigkat Muja, un área protegida.
En más de un caso, la indignación sobre los Bora es una tragicomedia si se tiene en cuenta, otro ejemplo, la demonización que sufriera en el 2009 Alberto Pizango, profesor bilingüe del pueblo nativo shawi, procesado todavía por sedición, conspiración y rebelión, acusado de azuzar a las comunidades nativas en los sucesos de Bagua de ese año. El informe del Congreso pone las cosas en su sitio, pero en el país no se construye todavía la verdad oficial sobre tales sucesos. Solo habría que recordar que en ese año los pueblos nativos declararon una huelga luego de varios meses de peregrinaje inútil a Lima demandando la derogatoria de la llamada Ley de la Selva, un decreto legislativo tramposamente dictado so pretexto del TLC Perú-EEUU. La huelga, desde el 23 de abril, duró más de 40 días con la indiferencia oficial y ciudadana. Luego de los 33 muertos, la norma fue derogada, se reconoció la justa demanda, los culpables no han sido sentenciados, hubo una débil disculpa y todo ha regresado a la normalidad.
En el contexto de este caso que ha tocado las fibras de una indiferencia que de vez en cuando descubre la existencia de pueblos nativos, conviene recordar que la Amazonía peruana tiene 78 millones de hectáreas, de las cuales el 60% tiene concesiones de hidrocarburos, 16 de ellas superpuestas sobre 12 áreas naturales protegidas.

martes, 7 de agosto de 2012

Majaz a la parilla

http://www.larepublica.pe/columnistas/la-mitadmasuno/majaz-la-parrilla-07-08-2012
La República
La mitadmasuno
7 de agosto 2012
Juan De la Puente
Mi entrañable relación con la Amazonía peruana me impulsa a cuestionar el video de la campaña interna de la Marca Perú titulado “Loreto, Italia”. Sus realizadores evidencian un desconocimiento de la Amazonía y una visión pobre de ella que bien podría haberse resuelto fácilmente con la asesoría técnica del mismo Estado y con una pequeña dosis de respeto.
Teniendo en cuenta que el objetivo es atraer potenciales turistas, extraña sobremanera el uso ligero de especies protegidas sobre las cuales el mensaje no puede ser otro que la permanencia en su hábitat. La búsqueda de turistas no puede realizase reiterando usos depredadores en los que incurre el video, por ejemplo, en aquellas escenas que simulan la tala de un árbol al que se invita al visitante y que ni siquiera puede ser justificado, más aún en el caso de la Amazonía, con las razones del costumbrismo colono. Los realizadores debieron informarse sobre el daño de la biodiversidad y hábitat animal por la tala de un solo árbol. También deberían saber que la caza de majaz está prohibida y que es ilegal desde hace varios años ofrecer platos típicos con esa especie.
El video expone la innegable visión del colono, la cultura que más daño le ha causado a la Amazonía y que la considera un lugar casi vacío, apto para el saqueo, con pobladores poco avisados y mujeres fáciles, es decir, un espacio de evasión. Por eso, mientras se reseña en escasos segundos las bondades de sus frutas, se dedican minutos a recrear el mito de las raíces fértiles y sus preparados estilo “rompe calzón”, confundiendo las plantas medicinales con los tragos supuestamente eróticos. Sucede lo mismo con el contraste clásico/festivo de las pinturas europeas y amazónicas, presentando a las últimas como un remedo burlesco y de mal gusto de las primeras.
Se entiende perfectamente la necesidad de incorporar a la Amazonía al circuito turístico y enriquecer la autoestima nacional con la apropiación de esta parte del territorio. El concepto Marca Perú es valioso y sirve mucho a este propósito, aunque debería quedar claro que vender la Amazonía en el sentido más turístico de la palabra significa que debe ser visitada con el mismo respeto que demandan la sierra y la costa. Ya se tienen gruesos problemas con la tala y minería ilegal, la contaminación sonora de las ciudades y la pobreza como para agregar un turismo depredador y desenfrenado. En ese punto, recordemos los escasos avances en la lucha contra el turismo sexual infantil en Loreto.
Nuestra Amazonía no merece simplificaciones tan ligeras. Posee otros valores que la hacen atractiva, especialmente una cultura diversa que sintetiza la modernidad citadina con elementos ancestrales abundantes en religiosidad y leyenda. El video sacrifica esta síntesis, resultado del cual es la presentación no de un mundo sino de un submundo. Vendamos la Amazonía, claro, pero que no la malogren.

viernes, 3 de agosto de 2012

Max Hernández, Mirko Lauer y Pablo Macera en la FIL


Con Leuridan, Macera, Hernández y Lauer
Muy satisfechos con la Presentación del libro de Max Hernández, "En los márgenes de nuestra memoria histórica". Al auditorio César Vallejo de la FIL concurrieron el pasado 31 de julio más 500 personas. Los comentarios de Mirko Lauer, Pablo Macera y la del propio Max fueron muy reconocidos. En ese acto, la USMP presentó su Proyecto Cultural del Bicentenario que tiene el objetivo de editar hasta el 2021 más de 200 libros sobre investigaciones históricas y culturales del Perú. En el acto estuvieron el Dr. Johan Leuridan, decano de la Facultad de CC de la Comunicación, Turismo y Psicología, el autor y los comentaristas los Drs. Mirko Lauer y Pablo Macera.
Lauer dijo que el libro de Hernández detecta estas realidades que ocupan el espacio marginal a la memoria que pueden ser diversos síntomas, señales o signos de un Perogrullo clave y hermético, o de pequeñas obsesiones personales que van a contrapelo de lo establecido. “Max Hernández ha elegido para aplicar su método, aquellos puntos de la memoria histórica que parecen ser más fuerte. Todo ésto es un trabajo de psicoanalista, pero sobre todo el trabajo de un teórico de la cultura. Lo que percibimos en los márgenes pueden tener fuertes efectos sobre la percepción del cuerpo central de nuestra memoria histórica e incluso personal. Nuestra reacción es resistirlo, pues el dato o la interpretación no incluidos, son precisamente el tipo de evidencia que nos cuesta aceptar. Por eso la historia formal nos da tranquilidad. Por ello quizá en este libro Max Hernández es discreto y no nos presenta las conclusiones finales de su trabajo, ni las más dramáticas o los más sonrojadores de sus hallazgos”, comentó.
Macera señaló que esta publicación de Hernández no solo es una exploración del pasado, sino también un registro de acontecimientos actuales, los cuales sin embargo hacen resonar ese mismo pasado, logrando un grado de circularidad y retroalimentación. Para Macera, el libro “En los márgenes de nuestra memoria histórica”, es una especie de cuento entre el pasado que persiste y el futuro de un Perú todavía posible. “Max Hernández afronta con gran lucidez los cuestionamientos que se hacen a la hipótesis temporal psicoanalítica. Los hechos históricos son en esencia hechos psicológicos, así como los psicológicos son hecho sociales y es con esta metodología que el Dr. Hernández plantea su visión del Perú en 14 capítulos que contiene este libro. En la etapa de Perú contemporáneo el Dr. Hernández nos da lúcidos avances. Ninguna de las personas pertenecientes a las primeras generaciones del siglo XX pudo lograr sus objetivos. Rivagüero no pudo ser Rector de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos y Luis Alberto Sánchez fue tres veces Rector de esta Universidad en medio de agrias disputas” aseveró.
Max Hernández, agradeció a la Universidad de San Martín de Porres por el privilegio que le han dado a su publicación de iniciar el Proyecto Cultural del Bicentenario Peruano de la USMP.
“Es un libro hecho, por decirlo de la manera más precisa, para ubicar a mi país dentro de mi tópico subjetivo y no sin desmesura alguna. Este es un pequeño homenaje a un país difícil, duro complicado, que por momentos nos lleva a la desesperación, pero que mantenemos permanentemente como metáfora de unión, de solidaridad y de ciudadanía. Uso la palabra ciudadanía porque es lo más importante en ese momento. Una ciudadanía que admita la pluralidad de perspectivas. Que entendamos también que la modernidad no es pícnic para nadie. La modernidad genera ganadores y perdedores, porque se encuentra la razón, que es importantísima, pero que no debe hacernos olvidar los fundamentos líticos de nuestra existencia, ni el valor que tiene nuestra herencia”, aseguró.